Si bien es cierto que una muestra estadística de puede lograr a partir de 400 entrevistas para generar una opinión general, cuando se trata de medir la opinión de un estado compuesto por varios municipios, la muestra debería ser mucho mayor y sobre todo apegarse en lo posible a las proporciones de votantes que marcan los registros en el padrón electoral más actualizado de la entidad que se requiera medir.

Para lograr una medición que denote certeza estadística, se debe lograr un levantamiento apegado a la realidad electoral.

Y es que cuando se aplica una muestra de 400 o incluso mil encuestas en un estado donde el grueso de los votantes se concentra en uno o dos municipios, los resultados podrían no ser los más cercanos a la realidad, sobretodo en el caso de los porcentajes menores.

Un ejemplo de lo anterior lo tenemos en Quintana Roo, donde según datos oficiales del Instituto electoral de esa entidad, al corte del 31 de enero del 2022 existe un padrón electoral que comprende un millón 345,757 mil votantes, de los cuales el 78% se localizan en tres de los once municipios que conforman al estado, es decir poco más de un millón de votantes se concentran en los municipios de Benito Juárez, Solidaridad y Othón P. Blanco.

Si el muestreo de 400 encuestas se aplicara en forma relativa al padrón electoral de Quintana Roo, tendríamos que ninguno de los municipios alcanzaría un valor muestral válido, toda vez que en Benito Juárez con 47.6% del mencionado padrón, tan solo se aplicarían 190 encuestas, y en casos peores como en municipios con menos votantes como Puerto Morelos, Isla Mujeres y Lázaro Cárdenas se aplicarían únicamente 7 encuestas en cada uno.

Por lo anterior, es justo pensar que las encuestas con mayor participación en todos los municipios podrían dar una visión más acorde a la realidad, sobre todo si la participación en la encuesta se apega al padrón electoral de la entidad de la que se quiere obtener la opinión.